Lori Berenson Commentary

10th Anniversary

30 November 2005

English Version

Audio (Read by Aura Bogado)

Embargoed until 30 November 2005 -- Do not broadcast until 30 November.

Suggested Intro

Lori Berenson is a US citizen currently being held as a political prisoner in Perú. November 30th 2005 marks the tenth enniversary of her arrest.

Suggested Outro

Lori Berenson is a US citizen currently being held as a political prisoner in Perú. Lori Berenson's remarks on the occasion of the 10th anniversary of her arrest were read by Aura Bogado. This commentary was produced by Noelle Hanrahan of Prison Radio.

My name is Lori Berenson. I am a New York born and raised political prisoner in Perú. I have spent many years in Central and South America, trying to contribute to the efforts of those who seek social justice for all. I continue this work from prison.

On November 30, 1995, I was pulled off of a public bus in Lima, Perú. Like thousands of Peruvians, I was detained by the anti-terrorist police, tried for treason by a hooded military tribunal under draconian anti-terrorism laws and condemned to life in prison.

This all occurred in the context of an internal conflict in Perú that began in the early 1980's with the armed insurgence of the Peruvian Communist Party, also known as the Shining Path, and later with the Tupac Amaru Revolutionary Movement - the MRTA. This conflict had parallels with other conflicts that occurred in much of Latin America.

When I was arrested, Peruvian President Fujimori made me a symbol for his anti-terrorist campaign. His ability to use the media for his own publicity purposes led to my case being very high profile.

Because of the tireless efforts of my family, friends and many others in the US and elsewhere in the world, the Fujimori regime was forced to bring my case to a civilian anti-terrorist court in 2000. During the period of the falling of the Fujimori regime and the formation of a transitional government in 2001, I received a new trial and was sentenced to 20 years for collaboration with terrorism. A year and a half later, the anti-terrorism legislation was modified slightly and those incarcerated under it began to receive new trials. In 2004, in light of the international anti-terrorism campaign in our post 9/11 world and under extreme pressure from Perú's political class, the Inter-American Court of Human Rights ratified my sentence.

The details of what happened to me are irrelevant in the broader picture of the thousands of Peruvians who have been killed, disappeared, tortured and detained during the internal conflict. Since history has always been re-written by those who have the upper-hand, the issue of subversion became the scapegoat for all of Perú's problems.

In all parts of the world, symbolic culprits are used to obscure the root causes of social discontent, to distract attention and distort realities when any group of people questions the existing order.

The world order, especially in this era of globalized capitalism is designed to benefit a powerful few at the expense of the majority of our world's peoples. This system is unjust, immoral, terrifying, and just plain insane. We must change it.

People all over the world are imprisoned today and suffering tremendous injustices for challenging this order. I express my solidarity with all of those prisoners, and in particular my admiration for those whose courage we can hear in the voice of Mumia Abu Jamal, in the writings about Leonard Peltier, in the struggle for the liberation of Puerto Rico, and many others. The dignity demonstrated throughout long years of struggle and resistance under one of the harshest jail regimes on earth is an example for all prisoners and for human beings in general.

For prisoners, the struggle for basic dignity is a daily plight. Prisons are just a smaller version of the general system that operates in this world, and that is what is wrong. The desire to change it is why many of us are here in the first place. It is a worthy cause to be behind bars for.


Versión Castellano

Audio (Voz de Aura Bogado)

Embargado hasta el 30 de noviembre 2005 -- No broadcast hasta el 30 de noviembre.

Mi nombre es Lori Berenson. Nací en Nueva York, y soy una prisionera política en el Perú. Ya llevo muchos años viviendo en Centro y Sur América, intentando contribuir a los esfuerzos de quienes buscan la justicia social para todos y todas. Desde la cárcel, sigo con en este trabajo.

El 30 de Noviembre de 1995, fui bajada de un autobus público en Lima, Perú. Como miles de peruanos, fui detenida por la policía antiterrorista, juzgada bajo leyes antiterroristas draconianas en un tribunal militar con jueces sin rostro, y condenada a cadena perpetua.

Todo eso ocurrió dentro del contexto del conflicto interno en el Perú que empezó a los inicios de los años 80 con los insurgentes armados del Partido Comunista del Perú, también conocido como Sendero Luminoso, y después con el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru- MRTA. Este conflicto tenía paralelos con los otros conflictos que ocurrieron en muchas partes de Latinoamérica.

Cuando fui detenida, el Presidente Fujimori me convirtió un símbolo de su campaña contra el terrorismo. Con su habilidad de usar los medios de comunicación por sus fines personales, mi caso llegó a tener de un perfil alto.

Gracias a los esfuerzos inagotables de mi familia, amistades y tantas otras personas en los Estados Unidos y otras partes del mundo, el régimen de Fujimori fue forzado a permitir que mi caso fuera visto en un tribunal civil antiterrorista en el año 2000. Durante el periodo de la caída del gobierno de Fujimori y la formación de un gobierno de transición en 2001, recibí un juicio nuevo en lo cual fui condenada a 20 años pena privativa de libertad por el delito de colaboración con el terrorismo. Un año y media después, la legislación antiterrorista fue parcialmente modificada y las personas privadas de libertad empezaron a iniciar juicios nuevos. En un mundo cambiado por el 11 de septiembre, la campaña internacional contra el terrorismo y bajo la presión de la clase política del Perú, en 2004 la Corte Interamericana de Derechos Humanos ratificó esta sentencia de 20 años.

Dentro del contexto mayor de los miles de peruanos que fueron asesinados, desaparecidos, torturados, y detenidos durante el conflicto armado interno, los detalles de mi caso son irrelevantes. Dado que siempre se re escribe la historia por parte de aquellos que mantienen el poder, la subversión llegó a ser utilizado como el chivo expiatorio por todos los males en el Perú.

En todo el mundo, cuando cualquier grupo cuestiona el orden existente, se utiliza culpables simbólicos para encubrir las causas profundas del descontento social y distraer y tergiversar la atención publica.

El sistema mundial, especialmente en esta época de capitalismo globalizado, está diseñado para beneficiar a un grupo reducido de personas poderosas al costo de la mayoría. Este sistema es injusta, inmoral, horrorosa, y simplemente enferma. Tenemos que cambiarlo.

Hoy hay personas en todas partes del mundo que están detenidas y sufren extremas injusticias por desafiar este orden. Expreso mi solidaridad con todos aquellos prisioneros y prisioneras, y especialmente mi admiración por aquellos cuya valentía se escucha en la voz de Mumia Abu-Jamal, los escritos sobre Leonard Peltier, la lucha independentista de Puerto Rico, y tantos otros. La dignidad demostrada durante los largos años de lucha y resistencia bajo uno de los regimenes mas severos del mundo es un ejemplo para todo prisionero y para la humanidad en general.

Para nosotros prisioneras y prisioneros, la lucha para la dignidad básica es una tarea cotidiana. Las prisiones son simplemente una versión en escala menor del sistema general de opresión que opera en el mundo. La razón por la cual muchos de nosotros estamos aquí es precisamente nuestro anhelo de cambiarlo. Es una causa digna por estar atrás rejas.